viernes, 2 de marzo de 2018


El libro de la semana

EL LIBRO DE DAVID JERUSALEM
Y OTROS POEMAS, de Marcos-Ricardo Barnatan

“Cada hombre tiene su canción
Y cada hombre tiene su sombra”.

Las páginas de este libro juegan peligrosamente con la realidad. La poesía es una forma de la ficción y la ficción es un eufemismo grato de la mentira. Por eso es necesario aclarar que el verdadero autor material de estos poemas es el propio Marcos-Ricardo Barnatán, aunque el poeta David Jerusalem ha sido el inspirador último del sentimiento que hay en estos versos.
David Jerusalem es un nombre arquetípico inventado por Borges, y al ingenio del mismo escritor se deben los títulos de los dos únicos poemas mencionados en su cuento. Todo lo demás es el deseo del autor de recrear a ese fantasma, símbolo y cifra de seis millones de hombres verdaderos que perdieron sus vidas y sus nombres en una absurda hoguera que ardió en Europa entre 1939 y 1945. “Doce poetas masacrados por Hitler y Stalin”, indica expresa y expresivamente el preámbulo de la obra.

SOBRE EL AUTOR
Marcos Ricardo Barnatán nació en Buenos Aires en 1946, en el seno de una familia sefardita de origen hispano-sirio. Realizó sus primeros estudios y cursó Filosofía y Letras en su ciudad natal. En 1965 fijó su residencia en Madrid, aunque realiza frecuentes viajes a Argentina, Francia e Israel. Colabora habitualmente, en calidad de crítico literario, en las principales revistas españolas e hispanoamericanas. Además de ensayista y novelista, es de destacar su obra poética con títulos como El oráculo invocado (1984), El techo del templo (1999) y Consulado general (2000). En sus versos las referencias a la cábala y a la cultura judía son una constante, un personal hallazgo donde se entrecruzan la tradición castellana y las literaturas europeas en sus tendencias más cosmopolitas.


jueves, 1 de marzo de 2018


Personajes de Venezuela

ESTEBAN GIL BORGES: el internacionalista
más brillante de todos los tiempos

"Esteban Gil Borges (1879-1942), puede ser considerado el primer canciller del siglo XX venezolano en más de un sentido". Con esta afirmación que no deja espacios a la duda, la internacionalista, doctora Elsa Cardozo abre las páginas de la primera biografía que se escribe sobre el gran ministro de Relaciones Exteriores de 1919-1921 y de 1936-1941. Cada una de las palabras que siguen está destinada a demostrar los fundamentos  y veracidad  del aserto. Gil  Borges  fue el primer  canciller  venezolano  porque  por  primera  vez ascendía  a esa posición un hombre que venía del ejercicio de la carrera, estudio y práctica  del Derecho  Internacional y entendió como pocos la relevancia de las relaciones entre los Estados.
En 1919 le tocó abogar por el ingreso de Venezuela a la Sociedad de las Naciones,  y en 1939, contra  su criterio, se vio precisado a oficializar nuestro retiro del organismo multilateral.  Desde  su primera  experiencia,  se esmeró en la profesionalización del servicio exterior. Condujo negociaciones en asuntos claves: el Tratado de Reciprocidad Comercial Venezuela-Estados Unidos, 1940, y el Tratado sobre Demarcación de Fronteras y Navegación de los Ríos Comunes de Venezuela y Colombia, 1941. Instruyó con claridad a nuestros delegados a Conferencias como las de Buenos Aires,  1936, Lima,  1938, Panamá,  1939, y La Habana, 1940.
Como intelectual de singular cultura humanística y jurídica, Esteban Gil Borges dejó un legado imperecedero en la doctrina de la cancillería venezolana. Con agudeza, reflexión y talento, Elsa Cardozo ha escrito una biografía que hará historia: es  el  retrato  inteligente  de  uno  de los protagonistas más relevantes de nuestra política exterior y de los paisajes humanos y políticos en que transcurrió su vida.
Fue el creador de los estudios internacionales y consulares en Venezuela, para los futuros diplomáticos del país.



                       Fuente Simón Alberto Consalvi – Biblioteca Bibliográfica Venezolana

miércoles, 28 de febrero de 2018


Protagonistas de la historia

BENITO MUSSOLINI
la génesis de un dictador

Benito A. Mussolini, como buen periodista, fue escrutando en la actualidad de su país los momentos más propicios para ir aposentando su desmedida ambición en los peldaños del poder. Su conciencia sin escrúpulos y su carácter indómito le llevaron del oportunismo más execrable a la más influyente autoafirmación.
En una biografía de Mussolini, escrita por Giovanni de Luna, el autor pinta el fiel retrato psicológico de la personalidad del Duce, que perfila en su difícil infancia, contrasta con los numerosos avatares de su juventud y matiza en su madurez triunfante y caduca. Los diferentes hechos históricos, que discurren como telón de fondo de su agitada vida, salpicada con juicos de valor del propio Mussolini.
Nacido en el seno de una familia campesina venida a menos, Mussolini vio la luz por primera vez en Doria di Predappio, Romaña, el 28 de julio de 1883. Su madre; maestra, guió sus primeros pasos y aunque el padre se desentendió de la educación del hijo su ideario y praxis socialista influyeron en el joven Benito. En 1902 pasa a residenciarse en Suiza y como obrero masón se mezcla en la nutrida colonia de emigrantes italianos por sus escritos y lucha revolucionaria . Conoce la cárcel por prófugo y vuelve a Italia en 1905. En Trento dirige el periódico L'Avvenire del Lavoratore, en Forlí el semanario La Lotta di Classe y en Milán Avanti, órgano oficial del Partido Socialista; más tarde funda II Popo/o d'Italia. Aprovechando el ambiente de frustración de la posguerra organiza los Fasci di combattimento, para favorecer la revolución por la violencia, grupos que se transforman en instrumento de la reacción cuando Mussolini consigue el apoyo de la patronal y de los terratenientes. En 1921 es elegido diputado y, en 1922, el rey le pide que forme Gobierno. Triunfa en los comicios de 1924 y suprime los partidos políticos y la libertad de prensa. Con los Pactos de Letrán (1929) reconcilia al Estado italiano con la Santa Sede. Desde 1936 sostiene relaciones con Claretta Petacci, su amante hasta la muerte. Ayuda de manera decisiva al General Franco en la Guerra Civil española. Es el momento álgido del Duce. Inicialmente opuesto al expansionismo alemán, se convierte después  en   su  principal aliado y vasallo. En 1943, el rey, el Gran Consejo Fascista y la falta de apoyo del Führer le obligan a dimitir, pero cinco meses después el mismo Hitler le ordena presidir la República Socialista Italiana con sede en Saló. Al capitular los ejércitos alemanes en el norte de Italia, los partisanos le detienen, juzgan y ajustician en un cruce de caminos cerca de Dongo. A su  lado es asesinada  su amante. Era el 28 de abril de 1945. El resto de los jerarcas detenidos son fusilados, posteriormente sus cadáveres serían profanados por la multitud en un espectáculo macabro. Con la mas hooenda de las violencias, termina así lo que veintiséis años antes había comenzado también con la violencia.

A LA CREACION DE UN PERSONAJE
En los últimos meses de 1911, el Gobierno de Giolitti, impulsado por los distintos grupos nacionalistas que por entonces germinan en Italia, se lanza a la  guerra  de Libia en el deseo de colmar mínimas aspiraciones imperialistas. La Federación Socialista de Forli, en desacuerdo con esta política, l.ibra contra el Gobierno una tremenda batalla. Durante tres días, el proletariado de Forli, que había proclamado la huelga general, se apodera de la situación en la ciudad: se destruyen las comunicaciones telegráficas, se asalta la estación del ferrocarril para bloquear las expediciones militares, se levantan barricadas..., etc. Al frente de todas estas acciones revolucionarias, y asumiendo el doble papel de instigador y de guía, aparece el director de un periódico local, «La Lotta di Classe», llamado Benito Mussolini. Es un joven y brillante periodista que, ante todo, intenta llamar la atención por su desmesurado radicalismo. En sus artículos hace la apología de los terroristas  rusos  y de los regicidas. En la calle arenga frenéticamente a las masas. Cuando tiene conocimiento de la ejecución del anarquista español Francisco Ferrer se coloca  al frente de una manifestación compacta y enloquecida que apedrea el palacio arzobispal y derrumba de su pedestal una imagen de la Virgen. En cierto modo, si bien pasajeramente, los acontecimientos de Forli, con  motivo  de la  guerra  de  Libia,  han  satisfecho sus aspiraciones revolucionarias. En este sentido, escribe con orgullo en  las columnas de su  periódico “Nosotros  hemos  sido  los primeros que hemos familiarizado a los trabajadores con el arma del sabotaje. Con un poco más de propaganda eficaz, las masas serán capaces de  grandes  heroísmos  y de sacrificios fecundos”.
Pero su acción conoce también el lado amargo de la condena. Dominado el momento revolucionario por el Gobierno, sus jefes e instigadores son detenidos, juzgados y encarcelados. Mussolini y Pietro Nenní, como principales protagonistas, pasan de este modo a correr un destino común. Se trata del comienzo idéntico de dos carreras políticas que luego, con el paso de los años, terminarían siendo contrapuestas. Si para Nenni -futuro jefe del partido socialista- esta primera detención fue la partida de una singladura de aspiraciones frustradas que se perpetuarían después durante más de cuarenta años., para: Mussolini representó, ante todo, una gran posibilidad personal. La detención no le proporcionaba, ciertamente, ventura, pero, a cambio, sí le otorgaba generosamente popularidad y prestigio. Por vez primera, su nombre circularía en toda Italia, lo que a una personalidad como la suya le bastaría para sentirse satisfecho.

Bibliografía:
-Biografía de Benito Mussolini, de Pedro de la Vega, “Los protagonistas de la historia”, de Ibérico Europea de Ediciones, Madrid, España.
-Mussolini, biografía de Giovanni Luna, de Biblioteca Salvat de Grandes Biografías..
Fotografía:  Cortesía de Fix Quotes.com




martes, 27 de febrero de 2018


Grandes virtuosos de la música

FRANZ SCHUBERT
La breve vida de un gran compositor


Al abordar  cualquier  aspecto de la vida y la obra de Franz Schubert conviene tener en mente la advertencia hecha por George Grove en la primera edición de su célebre Diccionario de música: “No hay evocación de Schubert que sea satisfactoria por la razón de que es imposible establecer una relación entre su vida y su obra, o más bien, para decirlo con propiedad, porque no hay una vida que relacionar con la obra”. Ésta es, sin duda, una manera excesiva de apuntar a la contradicción que ha intrigado siempre a los biógrafos del músico, y que constituía un misterio ya para los miembros del círculo íntimo de amigos del que se rodeó en vida. Esa contradicción asumía varias formas y se expresaba en más de un nivel; desde los más elementales y simples, como su aspecto físico y talante, hasta los más elaborados, verbigracia su música.
Cuando falleció Ludwig van Beethoven, Franz Schubert contaba treinta años. Sin embargo, no sobrevivió al eminente compositor vienés ni siquiera dos años, ya que una grave enfermedad se lo llevó por delante.
En esos últimos meses de su corta vida compuso algunas de las obras más significativas del conjunto de su catálogo: una gran sinfonía en do mayor (la novena), los últimos cuartetos para cuerda, un estremecedor quinteto para cuerda, varios liedery (breve composición vocal), una serie de sonatas para piano.
Schubert estuvo marcado por su destino, a pesar de que gracias a su enorme talento podría haber llevado una vida exitosa y libre de preocupaciones. Nació en las proximidades de Viena; el 31 de enero de 1797, era hijo de un maestro. Desde pequeño mostró unas aptitudes excepcionales. Recibió clases de canto, piano y órgano; estudió composición con diferentes maestros, entre ellos con el competidor de Mozart, Antonio Salieri, y muy pronto comenzó a escribir sus propias obras. Con dieciséis años ya veía una considerable obra. Sin embargo, se ganaba el sustento como profesor ayudante hasta que encontró el apoyo de un amigo. Tardó en ser conocido por el mundo musical vienés, porque prefería el ámbito privado para estrenar sus obras, y no fue hasta el 26 de marzo de 1828 cuando consintió en celebrar un concierto público. Todavía se tardarían décadas en descubrir la grandeza de sus obras.

OSCURIDAD Y POBREZA
Mucho se ha escrito acerca de la pobreza de Schubert y las dificultades materiales que lo acompañaron a lo largo de toda su vida. Es cierto que sus orígenes familiares no lo favorecían: un padre maestro de una humilde escuela en un suburbio y una madre cocinera sin ninguna otra formación o cualidades no eran precisamente la mejor de las garantías de éxito social. Pero también en este aspecto de su vida puede decirse que su contradictoria personalidad le jugó una mala pasada a Schubert. Dotado de un genio musical tan arrollador que por méritos propios logró hacerse admitir en la escuela de música más renombrada de la ciudad. Su personalidad y carácter afable, además, le ahorraron el penoso encierro en sí mismo, el ensimismamiento del que tanto había sufrido Beethoven, que para Schubert era, junto con Mozart pero en grado superlativo, el Dios de la música. Hasta tal punto, que cuando ya sufría en muchos frentes los embates de la enfermedad que sufría, pidió expresamente que sus restos fueran enterrados lo más cerca posible de la tumba de su ídolo en el cementerio de Wahring, en Viena.
Y sin embargo, Schubert fue por completo incapaz de hacerse valer como músico, puede decirse incluso que ni siquiera lo intentó en serio. Aparte de enviarle a Goethe algunos de sus lieder inspirados en poemas del maestro de Weimar, y de su empecinamiento en que las óperas que componía eran lo más valioso de su producción, no es una exageración afirmar que Schubert apenas movió un dedo por lograr que su música se difundiera en los círculos musicales de su ciudad natal, condición indispensable para aspirar a una vida material un poco más holgada. Se puede decir que tampoco tuviese algo de suerte.

EL GENIO SINFÓNICO
Al margen de su personalidad, que lo llevaba a cultivar con mimo sus amistades y dedicarles mucho tiempo, Schubert estaba dotado de una prodigiosa capacidad de trabajo y de la no menos prodigiosa facultad de concentrarse a fondo exclusivamente en su oficio de compositor. Es lógico pensar que hubiese podido llegar a dominar todos los géneros y tipos de escritura, a la vista de la calidad y diversidad de su producción. Pero hay un género de música, el sinfónico, para el que sus aptitudes parecen casi innatas y a la vez perfectas. De hecho, lo que más llama la atención de su música de cámara, incluso de sus sonatas pianísticas, es la concepción sinfónica de las partes que las componen.  Da la sensación, oyéndolas, que es posible transcribirlas para conjunto sinfónico sin grandes dificultades y también sin que pierdan su esencia. De hecho, en la segunda mitad del siglo XIX, cuando su música fue finalmente descubierta y admirada en Austria y Alemania, gracias sobre todo a los esfuerzos nada menos que de Schumann, Mendelssohn y Brahms, se acostumbraba tocar en conciertos algunas de sus obras más emblemáticas transcritas de esta manera.
En 1821 le diagnosticaron una sífilis; en aquella época esto significaba que estaba condenado. Schubert así lo comprendió, y más que nunca se dedicó de lleno a la composición. Sus obras, a partir de esta fecha, tienen a veces un tinte melancólico, a ratos incluso sombrío. En octubre de 1828 parecía que mejoraba su estado, así que aceptó emprender con sus amigos un viaje a pie para visitar Eisenstadt y la tumba de Haydn. El esfuerzo quebrantó su salud: un mes después, el 19 de noviembre, fallecía. Para no difundir la causa de su muerte, se dijo oficialmente que había sucumbido a una fiebre tifoidea.
Las composiciones de Schubert son: Obras escénicas, óperas, operetas alemanas y música para espectáculos teatrales. Música de iglesia. Obras corales y vocales. Obras orquestales. Música de cámara. Obras para piano.
Entre sus grandes composiciones se destacan: Sinfonía Nº 8 en Si menor "Inacabada". Sinfonía Nº 5 en Si bemol mayor. Quinteto para piano y cuerda en La mayor “La trucha”. Cuarteto para cuerda en Re menor. “La muerte y la doncella”.
Fuentes bibliográficas:
Historia de la música clásica. Gran selección de Deutsche Grammophon.
Grandes Compositores Editorial Sol 90, Barcelona,España.  
Grandes Compositores Salvat Editores, Arturo Reverter, Pamplona, España.
y ABC de la música clásica de Eckhardt van den Hoogen (258)     

Fotografía: Cortesía de Compositores Famosos

lunes, 26 de febrero de 2018



PENSAMIENTOS DE LA SEMANA
La modestia sola, es capaz de desarmar la envidia, que por lo común hace a los hombres tan injustos. Barón de Holbach (1723-1789) Filósofo francés.
BOLIVAR MÁS VIGENTE QUE NUNCA
“Unámonos y seremos invencibles” (10-1-1817)

domingo, 25 de febrero de 2018


Los museos más importantes del mundo

GALERIA NACIONAL DE AUSTRALIA
el arte joven de esa nación, en Canberra

Sede de la Galeria
La Galería Nacional de Australia es una institución joven. Australia es un país joven. Canberra es su joven capital. El edificio de la Galería se construyó en 1974 y la Reina Isabel II, quien es  Jefe de Estado de Australia, abrió sus puertas en 1982.
Las pinturas de los artistas Arthur Streeton y Sean Scully representan dos de las principales actividades del Museo para coleccionar y exhibir: la preocupación por mantener la tradición artística del país y el esfuerzo por continuar el contacto con el escenario artístico internacional. La colección cuenta con algunas obras del barroco   italiano y de artistas modernos como Anselm Kiefer, además de Scully. Los artistas australianos reciben especial atención pues se incluye, junto con Arthur Streeton, obras de autores pertenecientes a la que se conoce como escuela de Heidelberg: Tom Roberts y Frederick McCubbin.
-Muro de la luz del día del desierto, de Sean Scully
Sin embargo todos ellos, sólo cubren un aspecto de las bellas artes en Australia: el de inspiración europea.
La Galería, debido a la proximidad de Australia con Asia, cuenta también con una amplia colección de arte asiático que incluye piezas de Tailandia, Japón y Bangladesh, además de porcelana y grabados nacionales en madera de Irán y China y obras de artistas modernos orientales.
Hay una famosa obra australiana donde dos águilas rondan en el cielo salpicando con nubes como plumas que flotan sobre el pálido azul; una cabra pasta bajo la mirada vigilante; el paisaje está gentilmente ondulado; las hojas de los arboles empiezan a caer y el pasto está seco; al fondo el Rio Yarra fluye perezoso con sombras azul marino. Es la pintura “Verano dorado, Eaglemont”, que Arthur Streeton, realizó en 1989. Es una de las mayores atracciones en la Galería Nacional de Canberra.
El artista nació en 1867, en Duneed, un municipio del estado australiano de Victoria. Tomo cursos de pintura y  dibujo en sus ratos libres. Sus héroes fueron Camille Carot, la escuela Barbizon J.M.W Turner y los impresionistas franceses.
Aniversario de Keith Haring
En 1885 presentó su primera exposición individual. Emprendió viajes al exterior y vivió en Londres antes de regresar a Australia. Sus pinturas de paisajes se ubican entre los trabajos más importantes de las bellas artes australianas.
La propia Australia no sólo está representada por artistas inmigrantes europeos. Los nativos de Australia, los aborígenes perseguidos y abandonados por los colonos blancos, se la ingeniaron para preservar una cultura distinta que ya ha sido reconocida en el exterior. Los artistas modernos admiraron e intentaron descifrar sus símbolos que aparecen en los trabajos de Paul Klee, Keith Harring y A. R. Penck, lo cual llama la atención.
La Galería Nacional de Canberra dedica un gran espacio a dichos artistas. Entre 1987 y 1988, un total de 43  plásticos crearon la “Conmemoración a los aborígenes”, una instalación en el jardín de las esculturas de la Galería.
Aborigen, Pintura del cuerpo
Los artistas llegaron de Arnhemland, la reservación aborigen en el Territorio del Norte, y erigieron 200 esculturas pintadas en troncos de árboles huecos que habían sido alimento de las termitas. Los aborígenes colocaron huesos de difuntos en los espacios vacíos: son ataúdes que no se entierran, sino que se plantan en el suelo, decorados con tótems e insignias del clan al clan al que pertenecía los muertos.
De manera extraña permanecen como una conmemoración a las víctimas anónimas de las políticas durante la colonia, cuyos horrores se conocen de manera superficial y que sólo ahora son parte de la conciencia de la sociedad australiana.

Fuente bibliográfica: Enciclopedia Visual

Obras de arte cortesía: Wikipedia, Arte XIX Blogger, El aula de Trini, Framepool Headquarters Germany y Código Oculto.com

sábado, 24 de febrero de 2018


El libro de la semana
                                     
CÓRDOBA DE LOS OMEYAS, 
de Antonio Muñoz Molina

 “Córdoba de los Omeyas” es un ensayo escrito por Antonio Muñoz Molina, en el que recorre la historia de la legendaria ciudad de Córdoba, desde el siglo VIII hasta el XI. Después de una bella y sugestiva introducción a la ciudad, narra la (...) narra la historia de la Córdoba musulmana, desde el año 711, en el que los invasores del norte de África conquistan el lugar, hasta las guerra civiles que desintegran el califato. Entre las estampas que componen el libro destacan los capítulos dedicados al primer emir cordobés, Abd al-Rahman I, a la vida cotidiana de "la ciudad laberinto", con interesantes detalles  significativos sobre las costumbres, las casas y la mentalidad de la época, a la Córdoba de Abd al-Rahman II, Ziryab.
Los omeyas eran un clan de la tribu de Quraysh, de La Meca, a la que pertenecía Mahoma. El antepasado que da nombre a la familia, Umayya ibn Abd Shams, era sobrino de Háshim, bisabuelo de Mahoma que da nombre a los hashimíes o hachemíes.
El primer vínculo de los omeyas con el califato se produce cuando un miembro del clan, Uthman ibn Affan, rico comerciante de La Meca y esposo sucesivo de dos hijas de Mahoma, es elegido sucesor del califa Omar a la muerte de éste en el año 644, convirtiéndose de este modo en el tercero de los llamados califas bien guiados. La elección de los califas entra en conflicto, cada vez que se produce, con las reivindicaciones del llamado Partido de Ali, que afirma que Ali ibn Abi Tálib, primo y yerno del profeta, es quien debe ocupar el cargo debido a su estrecha proximidad con Mahoma. Uthman es asesinado en el año 656 y Ali es elegido califa. Sin embargo, esta elección es contestada por otro miembro del clan omeya, Mu`awiya ibn Abi Sufyan, a la sazón gobernador de Siria. Muawiya acusa a Ali de complicidad en el asesinato de su predecesor y se levanta en armas contra él. Ambos ejércitos se enfrentan en la batalla de Siffin, acontecimiento de gran importancia pues es el que marca el origen de las tres grandes divisiones doctrinales del Islam. Ali es derrotado y se retira a su plaza fuerte de Kufa (Irak), mientras que Muawiya se proclama califa en Damasco, trasladando de este modo la capitalidad del Estado islámico de Medina, en el Hiyaz, a la urbe siria.

SOBRE EL AUTOR
Antonio Muñoz Molina nació en Úbeda, Jaén, el 10 de enero de 1956. Fue al colegio salesiano Santo Domingo Savio de Úbeda. Estudió historia del arte en la Universidad de Granada y periodismo en la de Madrid. Está casado con la también escritora Elvira Lindo. Es miembro de la Real Aacademia Española de la Lengua, está considerado como uno de los mejores novelistas en lengua castellana de los últimos años.
En 1986 publicó su primera novela, Beatus Ille, aunque el reconocimiento le llegaría con el Premio de la Crítica por El invierno en Lisboa (1987), obra que también recibió el Nacional de Literatura.
La novela Beltenebros (1989) dio a conocer a Muñoz Molina al gran público gracias, sobre todo, a  la adaptación cinematográfica que realizó Pilar Miró en 1991. En Beltenebros se aprecia con claridad la influencia del género negro en la obra del autor. En ese mismo año también ganó el Premio Planeta por El jinete polaco, lo que supuso el espaldarazo definitivo a su carrera literaria.
En 1997 publicó Plenilunio,  obra que también fue llevada al cine en el año 2000 por Imanol Uribe. La noche de los tiempos (2009) es una de sus obras más recientes.
El autor ha recibido distintos premios además de los mencionados, como el Ícaro, el Crisol o el Euskadi de plata. En 2013 recibió el galardón del Premio Príncipe de Asturias de las Letras, como reconocimiento a toda su carrera.