viernes, 14 de septiembre de 2018



Los museos más importantes del mundo

EL VICTORIA AND  ALBERT MUSEUM
LONDRES, REINO UNIDO


Sede del museo
El museo Victoria and Albert es el museo más grande del mundo dedicado al arte y el diseño, con colecciones sin par en cuanto a su alcance y su diversidad. Este centro de arte alberga 3.000 años de piezas procedentes de muchas de las culturas más sofisticadas del mundo, entre ellos piezas de cerámica, muebles, moda, cristal, joyas, orfebrería, fotografía, escultura, textiles y pintura, posee una colección permanente de más de 2,3 millones de objetos. Fue fundado en 1852 y recibió el nombre de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto.
Vista interior del museo
Resulta imprescindible una visita a las impresionantes Galerías Británicas de 1500-1900, donde se reúnen notables ejemplos de las colecciones del Victoria and Albert para narrar la historia de 400 años de arte y diseño británicos. También puede visitar la colección nacional de fotografía que alberga el museo.
Como parte de un proyecto de reformas de gran envergadura, se han abierto una serie de nuevas galerías, entre ellas una dedicada a la Arquitectura, una a la Pintura, otra a la Escultura y otra al Mundo Islámico. Además de las colecciones permanentes, el museo cuenta con un interesante programa de exposiciones, demostraciones, actividades y eventos.
El Victoria and Albert Museum comprende colecciones muy diversas entre sí, desde la historia de los bronces renacentistas a los vestidos de época, y a los grandes tapices, sedas, porcelanas, platas, muebles de anticuario  y todo tipo de joyería. Además de ser el más célebre  es  también el primero en su género, que anticipó el nacimiento de otras importantes instituciones en Viena, Budapest,  Núremberg, Zagreb, París y tantos otros. Las figuras más importantes para el nacimiento y el crecimiento del museo fueron principalmente dos: Henri Cole, que fue también el primer director que encargó para el museo obras de arte decorativas a algunos artistas; y Richard Redgrave, artista que se convirtió en superintendente del Departamento para las Artes Prácticas.

Vidrieras de la Loggia Vaticana de Rafael

Uno de los primeros pasos importantes promovidos por Cole fue la participación en la exposición universal de 1951, con una muestra acondicionada cerca del Crystal Palace. El éxito de la exposición fue tan grande que permitió, con lo recaudado, adquirir un terreno donde construir la nueva sede. Entre los objetos más célebres y preciados de la exposición estaban las copias de las columnas y las vidrieras de la Loggia Vaticana de Rafael y un espejo de la Colección Bernal. Las colecciones crecieron con rapidez y en 1862. La sucesión de acontecimientos sucedidos a finales del siglo XIX fue determinante para la evolución del V&A: en 1869 el capitán F. Fowke terminó los trabajos comenzados en 1860; aquellos años se adquirieron importantes obras, como la copia del pórtico de Santiago de Compostela, que por la falta de espacio se expuso dividido en partes, y la Columna de Trajano. En 1873 se abrió además la sección dedicada a la arquitectura, diseñada por el general Henry Scott. En 1909 se abrió al público el edificio de Aston Webb que se convirtió en la entrada principal del museo. En la Westcourt se expuso la colección de copias y originales de obras maestras del arte europeo, mientras que en la Eastcourt se ubicó la arquitectura india. Continuos estudios y búsquedas acompañaban la actividad del museo, y muchas de las publicaciones dedicadas a las artes decorativas fueron cuidadas por colaboradores internos del V&A. En 1909 se inauguró la Octogonal Court, en la que por primera vez se crearon exposiciones con objetos procedentes de diversos departamentos. La Segunda Guerra Mundial causó ingentes daños a la estructura del V&A, pero después de una primera fase de clausura, el museo fue reabierto precisamente en 1940, con la intención de transmitir en aquel momento tan difícil, un signo de confianza y tranquilidad a los ciudadanos. Desde entonces, la estructura expositiva se compuso de dos tipos de galerías expositivas: aquéllas ordenadas según el estilo y la fecha de los objetos, y aquéllas ordenadas según los materiales. Grandes muestras, organizadas a pleno ritmo sobre todo a partir de la década de 1970, continúan todavía hoy siendo una característica de este activo museo y centro cultural. El último paso de su evolución ha sido la anexión del edificio proyectado por el famoso arquitecto polaco Daniel Libeskind, vencedor del concurso abierto en  1994, quien realizó una estructura a siete pisos acabada en 1996. La forma en espiral de  esta anexión  quiere ponerse como símbolo y metáfora del papel tanto tradicional como innovador de un museo histórico, pero capaz de estar al día con los tiempos.

Las tres gracias

Fuentes bibliográficas:
-Grandes museos del mundo, según texto elaborado por Giulia Camin
  y Laura Novella, de Editorial Numen Arte a través del tiempo.
-Website https://www.vam.ac.uk/
Obras de Arte. Cortesía: de http://diariosomos.com.ar/- http://www.vam.ac.uk/
- https://www.scoopnest.com - https://en.wikipedia.org/wiki/Vatican_loggias -
- https://www.tripadvisor.co.uk/TravelersChoice  - https://www.flickr.com
-Los grandes museos del mundo, Editora Numen Arte a través del tiempo.

miércoles, 12 de septiembre de 2018



Grandes virtuosos de la música

GEORG FRIEDRICH HAENDEL:
el músico nacional de Inglaterra



Georg Friedrich Haendel (o Handel) nació el 23 de febrero de 1685 en la ciudad sajona de Halle, en el seno de una familia acomodada aunque carente de una tradición musical al estilo de la de su contemporáneo Joahnn Sebastian Bach o de Domenico Scarlatti, también nacido en 1685 y con quien le unió una fructífera amistad.
Su padre, Georg, era médico y ayudante de cámara del duque de Sajonia­ Weissenfels, quien oyó tocar el órgano al joven músico en 1692 y recomendó a su progenitor que le diera una buena educación musical.
Después de una visita a Leipzig, donde conoció a Georg Philipp Telemann, Haendel regresó a su ciudad natal, donde en 1702 fue contratado como organista de la Domkirche. Un año después, en  Hamburgo, ingresó como violinista y clavecinista en la orquesta de la Ópera. En esta ciudad conoció al compositor Johann  Mattheson,  con  quien fue a visitar al organista Dietrich Buxtehude en Lübeck y con quien protagonizó el primero de sus duelos, antes de reconciliarse con él. En 1704 estrenó en la ciudad hanseática su “Pasión según San Juan” y compuso su primera ópera, “Almira”.
De 1706 a 171O Haendel vivió en Italia, la mayor parte del tiempo en Roma, donde trabajó al servicio del marqués Francesco Maria Ruspoli. Estos años fueron decisivos para el desarrollo de su carrera. La mayor parte de sus cantatas de cámara, aproximadamente un centenar, datan de este período.
Respondiendo a una invitación a visitar Inglaterra realizada por el embajador de este país en Venecia, el duque de Manchester, y después de una breve temporada al servicio del elector de Hannover como maestro de capilla, Haendel finalmente se instaló en Londres en 1712. El público de la capital inglesa ya había podido hacerse una idea del talento musical del compositor dos años antes, cuando partes orquestales de su Rodrigo fueron utilizadas como música incidental en el estreno de El alquimista, de Ben Johnson. Además, en 1711 se estrenó en el Queen's Theatre su ópera Rinaldo, con tanto éxito que se hicieron cinco reposiciones hasta 1731. El músico alemán supo ganarse el favor de la reina Ana Estuardo, quien poco antes de morir le otorgó su primera pensión real. Pero su gran ascendiente en la escena musical de Londres se inicia con el reinado de los Hannover, en 1714, y se prolonga hasta 1754, cuando su música comienza a ser rechazada por el público y la crítica. Para las festividades de la casa real inglesa creó algunas de sus obras más populares: la Música acuática, compuesta e interpretada entre 1715 y 1717, y la Música para los reales fuegos artificiales, estrenada ante unas 12.000 personas el 21 de abril de 1749. La influencia que ejerció Haendel en la música inglesa fue inmensa. La Royal Academy of Music, fundada en 1719 para fomentar la ópera italiana en Inglaterra, contó con su decisivo apoyo e impulso. Gracias a él, cantantes de la talla de los “castrati” Matteo Berselli, Antonio Maria Bernacchi  y Francesco  Bernardi (Il Senesino), la soprano Francesca Cuzzoni y la soprano y mezzoso­ prano Margherita Durastanti llevaron su arte a Londres, entre una pléyade de intérpretes italianos. La “moda italiana” hizo furor, hasta tal punto que a comienzos de la década de 1720, el público estaba dividido entre seguidores de Haendel, apoyado por el príncipe de Gales y personalidades de las letras como Alexander Pope y John Arbuthnot , defensores de Giovanni Battista  Bononcini,  protegido del duque de Marlborough y de la mayor parte de la nobleza. Gracias a sus relaciones, Haendel obtuvo de la casa real el favor  excepcional  de  publicar su propia música. La primera de sus muchas muestras de agradecimiento es la dedicatoria de su primer libro de obras para clavecín, editado en 1720, que reza así: “'A la Nación inglesa”. Haendel se hizo inmensamente rico como empresario, compositor y productor de óperas.  En  1750  adquirió  un  cuadro  de  Rembrandt  por  el que pagó 8.000 libras, una suma considerable en aquella época. Pero su fama comenzó a declinar en la década de 1730. Ya en 1733, miembros de la nobleza, con apoyo del príncipe de Gales, impulsaron la creación de  la  Ópera de la Nobleza, rival de la compañía fundada y dirigida por Haendel. El famoso "castrato" Carlo Broschi, más conocido como Farinelli, se instaló en Londres en 1734 a las órdenes de la nueva compañía.
El oratorio El Mesías, estrenado en Dublín el 13 de abril de 1742, se convertiría en una de las obras de Haendel más veces interpretadas en los años que mediaron hasta su muerte, a pesar de las intensas polémicas que suscitó. El día de su estreno en Londres, el 23 de marzo de 1743, el rey Jorge II y la sala escucharon de pie el célebre Aleluya, pero esta composición totalmente innovadora disgustó a sectores conservadores, que criticaron la utilización de pasajes bíblicos en un contexto musical profano.
En agosto de 1750, Haendel viajó por última vez a Alemania. Antes de regresar a Inglaterra en diciembre, tocó el órgano para el príncipe Guillermo de Orange, en Deventer y La Haya. A partir de 1751, la salud del músico empezó a deteriorarse paulatinamente. Ese mismo año fue tratado por el doctor Samuel Sharp de un glaucoma que ya había afectado gravemente su ojo izquierdo, y a finales del año siguiente se sometió a una operación de cataratas, realizada por William Bromfield, médico de la princesa de Gales. No volvería a tocar en público después del 1 de mayo de 1753. En abril de 1759 modificó su testamento por última vez, pidiendo que sus restos fueran enterrados en la abadía de Westminster y que se levantara un monumento a su memoria, para lo que legaba 600 libras.
Según testimonios directos, falleció apaciblemente el 14 de abril de 1759, poco antes de las ocho de la mañana, en su residencia londinense. Fue enterrado el 20 de abril en el brazo meridional del crucero de la abadía de Westminster, mientras sonaban los acordes de un himno fúnebre obra de William Croft. Según el periódico London Evening Post, a la ceremonia asistieron no menos de 3.000 personas. Apenas un año después se publicó anónimamente en Londres la primera biografía del músico, “Memorias de la vida del finado George Frideric Handel”, escrita por John Mainwaring. Al año siguiente, Johann Mattheson, el amigo de juventud del compositor, publicó su traducción ampliada al alemán. En Inglaterra, Haendel está considerado una de las glorias musicales del país.

Fuentes bibliográficas:
Historia de la música clásica. Gran selección de Deutsche Grammophon,
Grandes compositores Editorial Sol 90, Barcelona, España,
Grandes Compositores Salvat Editores, Xosé Aviñoa, Pamplona, España
y ABC de la música clásica de Eckhardt van den Hoogen (122)        
Fotografía: Cortesía de Cuentos de Don Coco


sábado, 8 de septiembre de 2018



Protagonistas de la historia

VLADIMIR ILITCH LENIN:
hombre de Estado

La tesis de que el individuo es el protagonista de la Historia es sin duda rechazable por su parcialidad. No obstante hay que reconocer la decisiva influencia de Vladimir Ilitch Ulianov Lenin en la trayectoria del siglo XX. El triunfo de la Revolución rusa, la demolición del viejo orden social de los zares y los primeros pasos de la estructura política y social de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Sovietícas (URSS) están indisolublemente ligados a su nombre. La figura y obra de Lenin afectan a algunas de las cuestiones más candentes de nuestro tiempo.

Nace un lider

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, nació en Simbirsk, la actual Ulianov, el 22 de abril de 1870 (10 del mismo mes según el antiguo calendario ruso) en el seno de una familia de la burguesía intelectual rusa. Finalizados los estudios de derecho en  la  Universidad de San Petersburgo, ejerció la abogacía al tiempo que desarrollaba una intensa actividad en círculos marxistas clandestinos. En 1900 fundó el periódico Iskra. Tras la primera revolución rusa, en abril de 1905, brutalmente reprimida, se abrió un paréntesis  de  recesión  revolucionaria  durante el cual Lenin permaneció diez años en el extranjero desarrollando tareas de elaboración teórica, y organizando el movimiento revolucionario que desembocaría en los acontecimientos de Octubre. El 16 de abril de 1917 Lenin regresó a Petrogrado y  publicó  sus famosas  “Tesis de abril” contra el gobierno de Kerenski. El 25 de octubre, el II Congreso de los Soviets decidió asumir el poder y Lenin se convirtió en el nuevo presidente del gobierno, firmando inmediatamente el decreto por el que se devolvía a los campesinos el dominio de las grandes  propiedades agrícolas y el que establecía el control obrero en las empresas. Tras la firma del tratado  de paz con Alemania en Brest-Litovsk  y hasta 1921, Lenin hubo de solucionar el problema de una guerra civil, apoyada desde fuera por Japón, Gran Bretaña, Francia y EE UU. Por otra parte,  en 1919 impulsó  la creación de la III Internacional, con la que se trataba de coordinar la actuación de los partidos comunistas de todos los países.

Infancia y juventud
Fue el cuarto hijo del matrimonio Ulianov. En aquella época Rusia era un país con estructuras feudales muy marcadas. El régimen absolutista de los zares se caracterizaba por  la  represión política y la arbitrariedad  policial. Siberia, la tierra de los deportados, era el símbolo del zarismo. El subdesarrollo económico era muy acusado, la producción industrial muy inferior a la de los países occidentales, y la agricultura, que ocupaba a las cuatro quintas partes de la población, una de las más atrasadas del mundo. Las reformas que habían de equiparar a Rusia con el resto del mundo civilizado no se pusieron en práctica hasta la década anterior al nacimiento de Lenin: la servidumbre, por ejemplo, fue abolida en 1861. Lo que no se logró erradicar fue el atraso cultural, que se manifestaba con toda su crudeza en un analfabetismo muy difundido, en el proverbial aislamiento del pueblo ruso respecto al resto del mundo y en la hostilidad hacia su civilización.
La clase en la que Lenin se apoyó más tarde, es decir, el proletariado industrial, estaba aún en sus comienzos, pues apenas se componía de unos setecientos mil trabajadores.
Simbirsk, la ciudad natal de Lenin, representaba el ejemplo paradigmático de la provincia rusa. Los Ulianov se habían trasladado el año 1869 a la ciudad fundada allá por 1648 a orillas del Volga. En aquella época contaba con treinta mil habitantes. Al igual que en el resto de Rusia, las clases sociales se agrupaban  por barrios, y así existían los de la nobleza, comerciantes y pequeña burguesía. Simbirsk era una ciudad  de provincias  atrasada, con edificios de madera típicos de la  época, en  general  de una sola planta. Carecía de una línea de ferrocarril  que  la enlazara con el mundo exterior, a  pesar  de ser  el centro administrativo de la provincia. Sus 43.000 km 2 albergaban 1.300.000 habitantes, muchos de ellos tártaros, mordvanos y  chuvashi. A lo  largo de la historia rusa, el territorio del Volga había conocido numerosas sublevaciones, en los siglos XVII y XVIII, ligadas a los nombres de Stepan Rasin y  Pugachev. Simbirsk, sin embargo, se  había mantenido al margen; fue incluso una de las  pocas  ciudades del Volga que opuso resistencia a Rasin. En el siglo  XVIII era la más conservadora e inmovilista de toda la zona . “Allí los campesinos estaban más atrasados, y  la  nobleza  era  mucho  más  pobre, intransigente y reaccionaria que en  el  resto  de las  ciudades del Volga. En ella parecía haberse detenido el tiempo.” Ilia Nikolaievich Ulianov; había llegado con su familia en 1869 a este ambiente asfixiante desde la famosa ciudad de Nijni-Novgorod.

El marxista Lenin
Lenin no fue en absoluto desde su infancia el superhombre y revolucionario marxista que la leyenda estalinista pretende. En vida de su padre las ideas revolucionarias no tenían cabida en el mundo de los Ulianov. Vladimir también se mantuvo al margen de los afanes revolucionarios de su hermano Alexander y es muy probable que los ignorara por completo. La anécdota que recogen muchas biografías (que Alexander le había entregado a Vladimir El Capital de Marx poco antes de su detención, poniéndolo así en la senda revolucionaria) es sin duda una fantasía sin base real. Después de un análisis exhaustivo de todas las fuentes, Trotski llegó a la conclusión de que Alexander no había ejercido influencia alguna sobre Vladimir en ese aspecto. Más adelante, Lenin, en una conversación con Lalaianz, un compañero de lucha, evocará el acto terrorista de su hermano en los siguientes términos: “A todos nosotros nos sorprendió la participación de Alexander en el acto terrorista. Quizá nuestra hermana Anna supiera algo. Yo desde luego no tenía ni idea.”
El acercamiento de Lenin a las teorías revolucionarias se inició más tarde, y sin duda la muerte de su hermano debió de influir en esa evolución. A parecer, en un principio, hasta el mismo Lenin fue uno de los partidarios del terrorismo; no ocultaba sus simpatías hacia los narodniki  (movimiento políticamente consciente de la clase media rusa y enemigo del zarismo), de los que durante un tiempo fue incapaz de desligarse como tantos otros de su misma generación-, aunque en la época de Kazán ya estudiaba las obras de Marx. Durante su juventud le influyeron sobre todo las ideas de Chernischevski, cuya novela ¿Qué hacer? leyó repetidas veces. Como el autoritarismo de los zares reprimía las libertades, muchos jóvenes intelectuales se habían adherido al movimiento revolucionario. Cuando en los años noventa Lenin abrazó el marxismo, comenzaban a formarse ya grupos de trabajadores revolucionarios que protestaban contra su situación social. Por esas fechas, el marxismo se había convertido en Rusia casi en una moda, así que no es de extrañar que también Lenin, dadas sus ideas revolucionarias, se hiciera marxista.
En el interior, desarrolló una nueva política económica,  la NEP, y reforzó el sistema federal, creándose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922). Lenin murió en Gorki a causa de una hemorragia cerebral el 21 de enero de 1922.

Fuentes bibliográficas:
-Biografía de Lenín, de Hermann Weber, Biblioteca Salvat de Grandes biografías.
-Biografía completa de Vladimir I. Lenin, de Roberto Mesa, Iberico Europea
 de Ediciones.
Fotografía: Cortesía de website http://ppcorn.com

jueves, 6 de septiembre de 2018



El libro de la semana:

EL MANUSCRITO DE AVICENA,
DE EZEQUIEL TEODORO



En la antigua Persia, en el siglo X d.C. Avicena es un joven médico cuyos méritos hacen que consiga acceso a la biblioteca de Bujará la cual contiene todo el saber disponible en la época. En la biblioteca, Avicena se va a empapar de conocimientos, los cuales plasmará en un manuscrito. Pero éste contiene un secreto peligroso por lo que no puede caer en malas manos. En la actualidad, el médico de familia Simón Salvatierra recibe la noticia de la desaparición de su esposa Silvia. Ésta es una importante investigadora que se encontraba en San Petersburgo al frente de una misteriosa investigación; tan misteriosa es que Simón ni siquiera sabe de qué se trata pues la cláusula de confidencialidad que Silvia había firmado y el poco contacto que ambos esposos han tenido en el último año han hecho que no sepa realmente nada de su trabajo. Simón coge el coche y se dirige a San Petersburgo para intentar conocer qué ha sido de su esposa. Cuando se encuentra aún en España, para en una estación de servicio para comer y repostar; al volver a su vehículo, es atacado por unos desconocidos. Afortunadamente, un valiente joven les ahuyenta y salva a Simón. El joven se llama Javier y, curiosamente, se dirige también a Rusia haciendo autostop por lo que Simón decide llevarle. Por otro lado, en Inglaterra, Alex, una trabajadora de un museo, descubre al volver a casa que alguien ha entrado en su apartamento y lo ha revuelto todo. Un inspector de policía llamado Jeff se va a implicar en el caso y va a acompañar a Alex en su aventura pues resulta que tampoco puede contactar con su padre el cual, curiosamente, también trabaja en San Petersburgo. Finalmente, una célula de Al Qaeda pulula alrededor de todos estos personajes. Quieren hacerse con algo que cambiará el curso de la Historia. ¿Podrán Samuel, Javier y Alex impedírselo?
“El manuscrito de Avicena”, publicada en 2011, es la primera novela del escritor y periodista español Ezequiel Teodoro. Aficionado a la novela histórica, comenzó a escribir relatos breves desde muy joven, algunos de los cuales han sido publicados con anterioridad, aunque su vida profesional ha estado volcada exclusivamente al periodismo, profesión que ejerce desde hace más de veinte años.
En este primer trabajo que marca su debut en el thriller histórico, el relato se desliza entre dos épocas: una, situada en Persia, en el año 1004, cuando el médico, filósofo y científico persa Avicena, termina de escribir en un pergamino su obra más importante, pero también la más peligrosa. La otra, en el año 2011, cuando el médico español Simón Salvatierra recibe una de las noticias más terribles: su esposa ha sido secuestrada por Al-Qaeda mientras estaba investigando un manuscrito milenario.
De esta manera, inesperada y tremenda, Simón se embarcará en una de las aventuras más peligrosas de su vida, que lo llevará a recorrer Europa en coche, llegando a lugares que jamás hubiera imaginado, descubriendo personajes y secretos del pasado desconocidos hasta ahora, y conociendo de cerca al mayor de los temores de la sociedad occidental.

Vida del autor
Ezequiel Teodoro nació en Ceuta y es periodista.  Ha cultivado el relato breve desde la adolescencia, publicando en una colección de relatos de la Escola d’Escriptura del Ateneu barcelonés y en diversas páginas literarias de Internet.
Desde que inició su andadura profesional ha trabajado en distintos medios de comunicación de carácter local y nacional (El Periódico de Ceuta, COPE, El Faro de Ceuta, El Pueblo de Ceuta, Europa Press, así como en distintas revistas de información). En los últimos años ha ejercido su profesión en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Fomento.
El autor del Manuscrito de Avicena, comenta:  “me precipité en la literatura cuando todavía vestía esos pantalones de pana con rodilleras que tanto le gustaban a mi madre, y que yo transigía en llevar porque aún no me alcanzaba la altura para rebelarme. Mis inicios fueron muy sencillos. De la mano de Mortadelo y Filemón, de Spiderman y los sobrinos del tío Donald, me zambullí en divertidas lecturas que me descubrieron un paisaje de colorido chillón y bocadillos repletos de interjecciones”.
Pronto se aficionó por las novelas juveniles. “En mi biblioteca se fueron haciendo hueco Momo, Cinco semanas en globo, Robison Crusoe, El Señor de los Anillos y la saga de la Fundación”.

El libro fue editado por Entrelineas Editores, Madrid, España, Va por su 3ª edición.


martes, 4 de septiembre de 2018



Grandes pintores universales

PAUL  GAUGUIN:
el rebelde de Tahití

Al subastador le parecían realmente ridículos aquellos cuadros. Volvió uno cabeza abajo y dijo riendo estrepitosamente: "¡Vean ustedes... las cataratas del Niágara!" Y lo adjudicó por menos de quince francos. Otros siete se remataron a cinco francos, y hubo uno por el cual solo se pagaron dos francos.
El pintor Paul Gauguin acababa  de  morir  en  una  de las islas Marquesas, en el Pacífico, y sus efectos se estaban vendiendo en pública subasta para pagar sus deudas. Un pescador que se encontró  tres  cajones  repletos de  lienzos y dibujos en la pobre cabaña del artista, no se tomó el trabajo de venderlos, sino que los arrojó al mar. En  las islas esto se recuerda hoy como "el error del millón de dólares", lo que no es hipérbole, pues en 1959 un comerciante de cuadros pagó 369.000 dólares por un solo Gauguin, y de sus mejores pinturas se puede decir que ya casi no tienen precio. No habría escapado al maestro la ironía implícita  en tales  cifras, ya que en toda su vida la pintura no le produjo más de unos 75.000 francos.
A Gauguin, sin embargo, le tenían sin cuidado la seguridad económica y las comodidades. Su afán inextinguible fue el ideal.  Cuando  era  un acaudalado  corredor de bolsa sacrificó el lujo, el bienestar y hasta la civilización misma a su anhelo de pintar. Hoy está considerado como uno de los grandes de la  pintura moderna.  Van Gogh lo llamó maestro y Picasso reconoce la deuda que tiene con él. Infundió en todos los pintores un nuevo interés por el color y la forma en sus valores intrínsecos. Paul Gauguin nació en París en 1848. Sus padres fueron un oscuro periodista y una dama descendiente de grandes de España. A los diecisiete años abandonó los estudios y durante seis años recorrió los océanos como marinero. La ruda vida del mar fortaleció al débil muchacho, y sobre todo le inspiró el sueño que había de transformar su vida. Una noche, sentado sobre cubierta, oyó a un compañero describir la vida en los mares del Sur; mujeres bellas y complacientes, frutas que caían maduras de los árboles, noche del hechizo y un sol que brillaba todos los días, Gauguin se formó de aquello una imagen que no olvidaría jamás.
De regreso en París, a la edad de -veintitrés años, descubrió que tenía el don de ganar dinero en la bolsa de valores. Se empleó en una casa de corredores de bolsa, ascendió rápidamente, hizo juiciosas inversiones y pronto ganaba sumas que equivaldrían hoy a unos 200.000 francos anuales. Usaba sombrero de copa, iba en coche a su trabajo y era muy conocido en los restaurantes de lujo.
Como remate de esta carrera burguesa  y convencional, se casó con la hija de un funcionario  danés,  llamada  Mette Gad, rubia de temperamento calculador y práctico que vestía correctamente, ofrecía tés muy correctos para gente correcta y que con el tiempo dio a su marido cinco hijos. Pero en  esa  época  Gauguin  había  descubierto  ya la pintura. Al principio le gustó a su mujer que el buen proveedor hubiese encontrado una diversión tan inocente para entretener sus ocios domingueros. No se había percatado aún de que su esposo no era hombre de  hacer  nada a medias. Expuso este uno de sus cuadros, Estudio de desnudo (para el cual había servido de modelo la sirvienta de la casa), y un crítico lo llamó  el mejor  desnudo que se hubiera visto desde los tiempos de Rembrandt. En lo sucesivo comenzó a eclipsarse la  carrera  comercial  de Paul Gauguin, hasta que, a la edad de treinta  y cuatro años, se retiró de la oficina el artista incipiente para dedicarse en cuerpo y alma a la pintura.
Al cabo de un año no tenía un céntimo. Tuvo que vender su casa, con sus alfombras y muebles magníficos, y Mette se marchó a Dinamarca, donde los  hijos  tendrían por lo menos qué comer. Gauguin la siguió. Blanco del escarnio  burlón  de  los  daneses,  quienes  solo  veían  en él a un hombre que vivía a costa de su mujer y que pintaba lienzos risibles, regresó al cabo solo a París.
Gauguin ha sido censurado por el abandono de su  mujer y sus hijos; según  él,  sin  embargo, fue Mette  quien lo abandonó. Casi hasta el fin de su  vida  le  escribió cartas amorosas para suplicarle que volviese a su lado. "Quiéreme mucho -le decía desde Tahití, quince años después de su separación- , porque cuando regrese volveremos a ser amantes. Te mando un beso de amor, un abrazo de esposo". Ella nunca acudió a su llamada.
La leyenda de Gauguin comienza en 1885 con su regreso de Dinamarca a París. Vivió entonces en buhardillas desmanteladas y frías. Vestía andrajos y hasta llegó a trabajar pegando carteles a cambio de un salario mezquino. Habiendo oído decir que en Pont-Aven, en Bretaña, había una posada cuyo propietario  abría  crédito a los pintores, pidió dinero prestado para hacer el  viaje hasta allá. Producto de su estancia en Pont-Aven son sus paisajes desolados y sus mujeres bretonas arrodilladas.
Todavía sin un céntimo se trasladó a Arles, en el sur de Francia, para ir a vivir con su amigo Vincent van Gogh. La visita culminó en  un desastre para este último, en quien el choque temperamental con el amigo produjo un ataque de locura.
Gauguin regresó a Bretaña. Era hombre de inmensa vitalidad, y después de todo un  día de trabajo fuerzas para hacer tallas de madera y esculturas de mármol. Lo pintaba todo: las paredes, puertas y techo del comedor de la posada; sus zuecos, su bastón, su vestimenta.
Pese a la aprobación de unos pocos críticos, el público consideraba “grotesco” el arte de Gauguin, quien edad de cuarenta y dos años seguía sumido en la pobreza. Resolvió por tanto irse a los mares del Sur, a pintar y a vivir como un  primitivo;  su  sueño  dorado  se convertía al fin en realidad. Trataron de disuadirlo sus amigos, pero obstinado en su propósito logró obtener el dinero para el pasaje subastando sus cuadros.
Llegó a Tahití en 1891, alquiló una cabaña que dominaba una laguna en el interior de  la  isla  y  se  unió  a una joven indígena que le sirvió muchas veces de modelo.
Veintisiete meses después regresó a Francia con muchos lienzos extraordinarios, e  hizo  una  exposición más de cuarenta y cuatro cuadros, de los cuales solo pudo vender unos pocos (a un viejo amigo) por un total de quinientos francos. Un crítico escribió: “Si quiere usted hacer reír a sus niños, llévelos a la exposición Gauguin”.
Amargado por la crítica, y ya con cuarenta y siete años de edad, el artista regresó al Pacífico Sur para vivir los últimos y miserables años de su vida en Tahití primero después en la lejana Hiva Oa, del grupo  de las Marquesas. Había contraído una enfermedad para la cual en esa época no había curación; tenía, además, una pierna hinchada y cubierta de un eccema persistente. Sufría lo indecible. “Espero aquí como una rata en un tonel abandonado a las aguas”, escribió.
Muchos se imaginan a Gauguin tendido a la sombra del árbol del pan mientras bellas polinesias cantan y bailan en derredor de él para divertirlo. Si permanecía era porque sus pobres piernas enfermas ya no podían sostenerlo; y si los jóvenes le cantaban, era porque se estaba quedando ciego. “Mis luces están casi apagadas”, dijo a un médico. Había sido hombre limpio y esmeradísimo en su persona; sin embargo, solo e inválido, le tocó morir en una choza inmunda el año 1903, al lado de su último lienzo conocido: un nevado paisaje de Bretaña. ¡Extraño tema para un cuadro pintado en las idílicas islas de los mares del Sur!
Años  después de su muerte, ya encumbrado su nombre por la fama, empezó la arrebatiña de sus cuadros, con los que se topaban los coleccionistas en bares mancebías, pensiones. El artista los había dado a cambio de una botella de vino, una habitación para pasar la noche o un momento de placer. Casi todos aparecieron en sótanos y desvanes, pues los dueños no los habían  juzgado  dignos de sus habitaciones. En Bretaña hasta los usaron como alfombras, o como pintorescos zapatos de lienzo.
Poco antes de morir, Gauguin trató de explicar, en una declaración que dejó escrita, la extraña tragedia de su vida: “Creo que el arte nace de una fuente divina y vive en el corazón de todos los hombres que han sido tocados por su luz celestial. Cuando uno ha probado las delicias del gran arte, se consagra a él inevitablemente y para siempre”. He aquí la razón de su vida.
Nació en París, Francia, el 7 de junio de 1848 y murió en Atuona, French Polynesia, el 8 de mayo de 1903.


Fuentes bibliográficas:
Biografía de Paul Gauguin, de George Kent, en los grandes pintores y sus obras maestras, de Selecciones del Reader´s Digest.
Fotografía: Cortesía de… http://www.paulgauguin.org/


lunes, 3 de septiembre de 2018



MIS ESCRITOS PARA ESTA SEMANA

Martes 4 de Septiembre
Pintores universales: Paul Gauguin.
Jueves 6 de Septiembre
El libro de la semana: El manuscrito de Avicena, de Ezequiel Teodoro.
Sabado 8º de Septiembre
Protagonistas de  la historia: Vladimir I. Lenin.

domingo, 2 de septiembre de 2018



Personajes de Venezuela
GUAL Y ESPAÑA
los primeros precursores de la independencia


La revuelta de Chirino en Coro, la cual reseñé en mi Facebook personal y en el Blogger “Arte y Cultura Universal con…”,  el pasado 4 de agosto de 2018, comprometió sólo a la clase esclava  y a  negros y mulatos libres,  que  deseaban  su redención  y se acogieron a ideas confusas de libertad y modificaciones políticas que estaban en el ambiente. La posterior revuelta que  encabezan  en  La Guaira nuestros dos grandes patriotas Manuel Gual y José María España (1797) ya es una revolución organizada, meditada  con  pausa  y  con  un  ideal  en las manos.
Los organizadores del plan fueron Gual, capitán retirado, y España, justicia mayor de Macuto, quienes lograron atraer a su causa al comerciante Manuel Montesinos y Rico, de modo que tanto criollos influyentes como hombres de la clase de los pardos estuvieron comprometidos en la conjura.
Importante intervención tuvieron  los  españoles  Juan  Bautista Picornell, Sebastián Andrés y Manuel Cortés Campomanes, éstos se encontraban presos en La  Guaira  como  responsables de la conspiración de San Blas, que en febrero de 1796 pretendió implantar la república en España.  Desde la cárcel  ya  se pusieron de acuerdo con Gual y con España. Fugados en junio de 1797, huyen a Curazao Picornell y Cortés, mientras Andrés van a Caracas,  donde  le  hacen  preso. La  conspiración-  fue  descubierta  por “la imprudencia de un necio “,  como  dice Gual; ocurría  esto  el 12 de julio. Los caudillos huyeron; Gual estuvo en Curazao y Trinidad, muriendo en esta última isla  en  octubre  de  1800; España regresó a La Guaira en 1799, donde,  hecho  prisionero, se le condenó a muerte. Su  ejecución  se llevó  a  efecto  en  Caracas el 8  de mayo  del mismo  año.  Otros cómplices fueron  detenidos  y algunos ejecutados.
El ideario.
Los conspiradores habían madurado un plan  que  se concretó en unas Ordenanzas. El ideal era establecer un gobierno propio, destituyendo a las autoridades existentes, de modo que pudiera luego formarse una República. El comienzo de las  Ordenanzas dice: « En el nombre de la  Santísima  Trinidad  y de Jesús,  María  y José, amén: Los Comandantes de las Provincias de tierra  firme  de la América Meridional,  juntos  y  congregados  en  determinado lugar tratar y conferenciar sobre los medios que convendría adoptar para restituir al Pueblo Americano su libertad ... “; después se enumera lo que sería un programa de acción  inmediata. La revolución se haría a nombre del pueblo; se formarían juntas provisionales de gobierno; se proclamarían los derechos del hombre; la bandera y divisa  tendría  cuatro  colores  -  blanco, azul, amarillo, encarnado - para representar “la reunión de las cuatro provincias que forman el Estado: Caracas, Maracaibo, Cumaná, Guayana”.
Los impresos producidos por  la  revolución,  redactados  por los revolucionarios, fueron: 1-, las Ordenanzas; 2-,  la  proclama  a los habitantes libres de la América Española; 3-, Canción Americana y Carmañola Americana; 4-, Derechos del Hombre y del Ciudadano, con varias máximas republicanas y un discurso pre­ liminar dirigido a los americanos. En esos impresos se  concretaban los anhelos revolucionarios del nutrido grupo  comprometido con Gual y España.

Quienes eran nuestros primeros patriotas
Jesús María España: nació en La Guaira, el 28-2-1761 y falleció en  Caracas, el 8-5-1799. El compañero más cercano de Manuel Gual no fue nunca hombre de derrotas. Negado a aceptar el fracaso de la conspiración que ambos encabezaran, retornó clandestinamente a Venezuela para reorganizar la lucha emancipadora y profundizar su contenido social. En el fallido intento rebelde, la Corona castigó en él,  mediante un atroz ajusticiamiento, el delito de rebelar a los esclavos.
Hombre de modestos: recursos y vasta lectura, formado durante su más temprana infancia en Bayona, Francia , José María España tenía buenas razones para entender a cabalidad el lema que en 1789 enarbolaba la Revolución Francesa, “Libertad , igualdad, fraternidad”.

Manuel Gual: Nació en la Guaira, en 1759 y falleció en Trinidad, el 25-10-1800. Capitán de infantería y hombre de refinada cultura, Manuel Gual dirigió política y militarmente el primer proyecto liberador que en Venezuela planteó la ruptura de la dominación española, la abolición de las diferencias sociales y la instauración de un gobierno republicano. Antecedente directo del 19 de Abril, la fracasada Conspiración de Cual y España conmocionó a las colonias españolas de América y sembró en ellas la semilla precursora de la libertad.
Hijo de un coronel español que por dos veces fuera gobernador y comandante militar de la provincia de Cumaná, capitán él mismo de la milicias regulares de Caracas, Manuel Gual pudo haber concluido sus días de oficial retirado en la tranquilidad de su hacienda de Santa Lucía, entre caballos y pastos. O  también, quizá, en alguna de las muchas tertulias literarias que frecuentó, donde cada tanto traducía algún pasaje del inglés o el francés y tocaba el violín para dar fe de su reconocida sensibilidad artística. Dos hechos, sin embargo, conspiraron contra  ese  hipotético destino. Uno fue haber nacido en La Guaira y haber cosechado allí, junto con numerosos amigos de infancia y adolescencia, el hábito de saciar su voracidad intelectual con libros, periódicos e idearios que la Corte española proscribía y marineros de diversas latitudes lograban sin embargo pasar a escondidas.

Fuentes bibliográficas:
-Rostros y personajes de Venezuela, C. A. Editora El Nacional.
-Historia de Venezuela, A. Gómez Espinoza, Editado por Difusora Venezolana del Libro.
Fotografías: Website https://elmentiderodemielost.wordpress.com