Grandes virtuosos de la música
WOLFGANG AMADEUS MOZART
El prodigio más admirado de la historia de la música
Este genio musical
vino al mundo en una época y en un contexto cultural marcados por la aparición
de grandes cambios en los terrenos de las ideas y la política. El siglo de
Mozart es el Siglo de las Luces, desde luego, pero es también el momento
histórico en que la fuerte identidad cultural germánica cobra cuerpo. Mozart y
su obra se inscribieron en este contexto como una de las más decisivas aportaciones
a la formación de la identidad cultural germánica.
Mozart nació el 27 de
enero de 1756 en la pintoresca ciudad de Salzburgo, Austria, centro de cultura
famosa, a mediados del siglo XVIII. De los siete hijos de Leopold con María
Anna Perti, el futuro compositor nació justamente el año en que su padre
publicara sus instrucciones sobre el arte de tocar el violín.
Ya a la tierna edad de
tres años Wolfgang mostraba interés por el teclado. Su padre le instruía
sistemáticamente y el niño realizó progresos tan asombrosos que al cabo de poco
tiempo sobrepasó a su hermana Nannerl, que tenía cinco años más que él y era
también una niña prodigio. Mozart contaba sólo cuatro años cuando compuso sus
primeras piececitas para el clavicordio; a los cinco empezó a componer; a los
seis, hacía maravillas con el violín, aunque nunca había recibido clases
sistemáticas de este instrumento.
Podía leer música a
primera vista, tenía una memoria prodigiosa y poseía una inagotable capacidad
para improvisar. Definitivamente, no era un niño común.
Leopold presentó a su
hijo en público, tomando parte en un concierto en la Universidad de Salzburgo. En
1763 Leopold llevó a sus dos hijos a una gira de conciertos. Cuando tocaron en
el Palacio Imperial de Viena, el pequeño Wolfgang de siete años de edad, con
deliciosa franqueza se declaró a la pequeña princesa María Antonieta, y
subiéndose a la falda de la emperatriz la besó. Animado por la acogida
dispensada a sus retoños en Viena, el padre emprendió con ellos una larga gira
incluso por Alemania y Francia, Holanda e Inglaterra.
Durante su estancia en
esta ciudad, organizó el mayor número
de conciertos posible ante el más
selecto público. Este patrón se repetiría en todas
las giras. En varias oportunidades durante estas giras, tanto Mozart como su hermana sufrieron serios
percances de salud, incluida la temida viruela; el más grave fue el tifus que
contrajeron los dos en La Haya, a finales de 1765. Pero no sólo los menores
estaban expuestos: en 1778, Mozart
perdió a su madre en París, en uno de los episodios más dolorosos
de su vida.
A partir de 1763 y
hasta 1779, Wolfgang vivió al ritmo de largas y laboriosas giras, con
esporádicos regresos a Salzburgo. Si se tiene presente que Mozart no llegó a
vivir 36 años, no hay forma racional de entender la creación de 626 obras
registradas, entre las que sobresalen 20 óperas y oratorios, 53 sinfonías, 32
cuartetos, 50 conciertos instrumentales y aún más sonatas para diversos
instrumentos, música de cámara para todas las combinaciones posibles y otras
obras maestras que desafían el tiempo.
Entre sus
composiciones se encuentran: Las bodas de Figaro, Don Giovanni, Sonata para
piano No. 11, Sinfonía No. 40, Misa de coronación, La clemencia de Tito,
Quinteto con clarinete, Sonata para dos pianos en re mayor, Concierto para
flauta y arpa, Mitridate, rey de Ponto, Concierto para violín No. 5., Dona nobis pacem, Così fan tutte, El
rapto en el serrallo, Serenata nocturna y Sinfonía No. 41, entre otros
centenares de arreglos.
En 1781 Mozart se
despidió de su ciudad natal para instalarse en Viena, y al año siguiente
contrajo matrimonio con Constanze Weber, en contra de la voluntad de
Leopold, que jamás llegaría a aceptarla.
Los años vieneses
fueron simultáneamente de penurias y éxitos. Mozart y Constanze
cambiaron de domicilio cinco
veces, llegando a subsistir en condiciones de gran precariedad material. De
1783 a 1789, los Mozart tuvieron cinco hijos, de los que logró sobrevivir
solamente uno, Karl Thomas. En 1790, el matrimonio se había separado de hecho,
aunque Mozart visitó en más de una ocasión a su esposa, instalada en Baden.
En el terreno de sus
actividades musicales, los últimos diez años de la vida del compositor fueron
los más fecundos de su carrera.
Mozart murió en la
noche del 4 al 5 de diciembre de 1791, cuando aún no había cumplido 35 años,
pobre y en soledad. Las causas de su fallecimiento estuvieron envueltas en
rumores y leyendas, incluida la tesis del envenenamiento causado por su rival,
Antonio Salieri. El diagnóstico médico oficial fue "fiebre miliar aguda'',
posteriormente interpretado como fiebre inflamatoria de origen reumático.
Recientemente se ha sugerido que Mozart pudo haber sufrido el síndrome
de Schonlein-Henoch, (Trastorno que causa
inflamación y sangrado en los vasos sanguíneos pequeños), que se habría
manifestado ya en su infancia. Al
funeral, del que estuvo ausente Constanze, asistió un pequeño grupo de amigos.
Debido a su situación financiera, los restos mortales de Mozart fueron
depositados en una fosa común desconocida. Nadie supo a ciencia cierta donde se
encontraba. Por tal motivo, en el año de su centenario, el gobierno nacional
decidió eregir un pequeño monumento decorado con un ángel pensativo apoyado a
una columna, no solo para rendirle homenaje, también para que haya un espacio
físico real que mantenga encendida la memoria de este genio de la música.
Fuentes
bibliográficas:
Historia de la música clásica. Gran selección de Deutsche
Grammophon.
Grandes compositores Editorial Sol 90, Barcelona, España.
Grandes Compositores Salvat Editores, José López-Calo y
otros, España.
Grandes
maestros de la música, recopilación de Domingo E. y Maritza Pumar.
Firmamento
musical. Vida de los grandes compositores, Espasa-Calpe, España.
El mundo de
la música, Espasa, Calpe. España
y ABC de la música
clásica, de Eckhardt van den Hoogen (190)
Fotografía:
Cortesía de The Famous People
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